BOGOTÁ, 8 de septiembre de 2026 — Al cumplirse los primeros 30 días desde su posesión el pasado 7 de agosto, el gobierno del presidente Abelardo de la Espriella ha estado marcado por un drástico giro político, una agresiva estrategia de seguridad y la atención urgente a una de las peores tragedias naturales en la historia reciente del país.
Con Barranquilla consolidándose como una «capital alterna» desde donde el mandatario despacha casi toda la semana, el primer mes del autodenominado gobierno de los «Defensores de la Patria» ha dejado claros los pilares de su cuatrienio.
1. La emergencia nacional y la alianza con el sector privado
Apenas tres días después de asumir el mando, el país fue sacudido por un terremoto de magnitud 7,4 (ocurrido el 10 de agosto), que dejó un saldo trágico de más de 330 fallecidos, más de 36.000 viviendas destruidas y graves afectaciones en infraestructura, especialmente en el departamento del Chocó. A esto se sumaron los devastadores incendios forestales en el Tolima, que consumieron más de 50.000 hectáreas.
Como respuesta, el presidente convocó una «Cumbre Empresarial» en Quibdó, logrando reunir por primera vez a los cacaos más grandes del país —incluyendo a líderes de los grupos Gilinski, Sarmiento Angulo, Santo Domingo y Ardila Lülle, entre otros—. Esta inédita alianza entre el Ejecutivo y el sector privado ha logrado recaudar hasta el momento más de $2 billones en donaciones para la reconstrucción, enviando un mensaje de reconciliación institucional con el empresariado.
2. Seguridad: Ofensiva militar y controversias
El principal bastión de la campaña de De la Espriella fue la promesa de replicar un modelo de «mano dura» frente a la criminalidad. Las Fuerzas Militares entregaron un balance contundente en estos 30 días: se retomaron los bombardeos, dejando más de 40 abatidos y cerca de 800 capturados, propinando fuertes golpes a estructuras disidentes en el Guaviare.
Sin embargo, este enfoque ha encendido las alarmas internacionales. Organizaciones como la FIDH (Federación Internacional por los Derechos Humanos) han manifestado su preocupación ante el anuncio de la construcción de «megacárceles», alertando sobre posibles violaciones al debido proceso y el inminente riesgo de desmantelar instituciones surgidas del Acuerdo de Paz, como la JEP y la Unidad Nacional de Protección.
3. El nuevo mapa diplomático
El giro de 180 grados en la política exterior es indiscutible. En un solo mes, la administración De la Espriella restableció lazos diplomáticos con Israel y fortaleció su alianza estratégica con Estados Unidos, celebrando llamadas telefónicas con el presidente Donald Trump y coordinando la visita del secretario de Estado Marco Rubio a Barranquilla.
A la par, el gobierno ha planteado propuestas controvertidas, como la salida de la Corte Penal Internacional (CPI) y la posible desvinculación de organismos como la ONU, marcando un claro alejamiento de las agendas multilaterales tradicionales
El primer mes del «Tigre» en la Casa de Nariño no ha tenido luna de miel. Ha sido un periodo de acción incesante dictado por la crisis natural y una ejecución acelerada de sus promesas más conservadoras y de autoridad militar, delineando un país que entra en una profunda transformación política de cara al 2030.