Por: Geraldine De la Hoz
El Caribe colombiano es famoso por su alegría desbordante y su capacidad innata para la fiesta. Sin embargo, detrás del calor y el vacile, también late una ciudad que piensa, cuestiona y resiste. Este sábado 12 de septiembre, la escena alternativa tiene una cita ineludible en El Templo del Rock. En ese icónico rincón de Barranquilla, la agrupación local BORED tomará las riendas de la noche para presentar «Firmes por la Peste», un evento que promete ser mucho más que un simple concierto: será una declaración de principios.
La excusa principal de la velada es el lanzamiento de su próximo sencillo, titulado «Peste», pero la ambición de BORED va mucho más allá del entretenimiento. Quieren usar la distorsión como un espejo.
En un contexto global y nacional atravesado por tensiones sociales, es fácil señalar a los culpables de siempre. Sin embargo, BORED propone un ejercicio más incómodo e introspectivo. Su nueva obra, «Peste», no se queda en la crítica política superficial, sino que gira el reflector hacia el individuo.
La banda nos plantea una pregunta fundamental: ¿hasta qué punto nuestras propias decisiones, silencios y comportamientos cotidianos nos convierten en parte de la enfermedad que tanto criticamos? La noche del sábado no busca entregarle al público un manual de respuestas prefabricadas, sino sembrar la duda y generar preguntas a través de la experiencia en vivo.
Para que el mensaje resuene con fuerza, BORED ha entendido que la música independiente no puede sobrevivir en aislamiento. Por ello, Firmes por la Peste fue concebido como un punto de encuentro para conectar y fortalecer la escena. La tarima de El Templo del Rock será compartida con exponentes de peso que respaldan esta hermandad sonora:
With the Lights Out: llegando desde Cartagena para aportar el peso de la escena alternativa heroica.
Antropófagos: jugando de locales en Barranquilla, respaldados por el ferviente apoyo de su público.
La curaduría del evento está diseñada para llevar al asistente por diferentes estados de ánimo a lo largo de la madrugada, convirtiendo el bar en un verdadero refugio. El itinerario de esta jornada de reflexión y decibeles está trazado con precisión:
Apertura de puertas: entre las 7:00 y las 8:00 p. m., preparando el terreno para los actos en vivo y recibiendo a los primeros curiosos de la noche.
El after electrónico: pasada la medianoche, los amplificadores y las guitarras cederán su lugar a las consolas. El sello Ministry Rave tomará el control con tres DJ encargados de guiar al público a través de diferentes formatos sonoros hasta el cierre, proyectado entre las 3:00 y las 3:30 a. m. del domingo.
La invitación de BORED es un acto de valentía en una industria que a menudo prefiere la complacencia. Su llamado no es exclusivo para quienes ya hacen parte de la escena; las puertas de El Templo del Rock están abiertas para los curiosos, para quienes nunca han sentido la vibración de la música pesada de cerca y para aquellos que aún creen que el arte tiene el poder de decir lo que las palabras callan.
Al final, Firmes por la Peste nos recuerda que la música puede ser un escape, pero también un arma para despertar conciencias. Porque, como afirma la banda en su manifiesto, hay verdades tan urgentes que, irremediablemente, necesitan ser gritadas para poder ser escuchadas.