EL INFORMANTE 24 | CINE, SERIES Y TENDENCIASPara millones de televidentes, el penúltimo episodio de Game of Thrones fue una traición. Ver a Daenerys Targaryen (interpretada por Emilia Clarke) a lomos de Drogon, quemando hasta las cenizas Desembarco del Rey y masacrando a inocentes, fue calificado por muchos como un «arrebato de locura» mal escrito por los guionistas. Sin embargo, una nueva y explosiva teoría que domina hoy los foros de internet afirma todo lo contrario: Daenerys no enloqueció de la nada, simplemente cumplió al pie de la letra la última y macabra voluntad de su padre.El oscuro mensaje a Jaime LannisterPara entender este giro, hay que retroceder a la época de la Rebelión de Robert. Los fanáticos más fieles han hilado los puntos recordando el momento exacto en que Jaime Lannister traicionó sus votos. Antes de clavarle la espada por la espalda a Aerys II Targaryen (el infame ‘Rey Loco’), el monarca no paraba de repetir una sola orden letal mientras veía su imperio caer: «¡Quémenlos a todos!» (Burn them all!).La teoría sostiene que este grito agonizante no fue solo el delirio de un rey derrotado, sino una maldición de sangre y un mandato familiar que quedó impregnado en el legado Targaryen.La profecía cumplidaBajo este nuevo lente que debaten hoy los internautas, Daenerys no fue víctima de una mala escritura en la última temporada. Al escuchar las campanas de rendición de la ciudad, el peso de su linaje despertó. Inconscientemente, o guiada por el fuego de sus ancestros, Daenerys tomó la orden que su padre no pudo completar y la ejecutó con fuego de dragón. No fue solo venganza contra Cersei Lannister, fue el cierre de un ciclo: la hija terminando la obra inconclusa del ‘Rey Loco’.Aunque los creadores de la serie (David Benioff y D.B. Weiss) siempre han argumentado que las acciones de ‘Dany’ fueron producto de la paranoia, el dolor por la muerte de Missandei y el rechazo de Jon Snow, esta visión de que ella fue simplemente el «instrumento final» de la voluntad de Aerys Targaryen le está dando a los fans una excusa perfecta para hacer las paces con uno de los finales más criticados de la historia de la televisión.