El remedio para salvar el sistema de salud está bajo la lupa. Un reciente y detallado informe de control político sobre las Entidades Promotoras de Salud (EPS) intervenidas por el Gobierno Nacional ha encendido las alarmas al revelar un preocupante deterioro financiero y operativo tras la toma de posesión del Estado.Según el balance documentado, entidades como Asmet Salud presentan un alarmante incremento del 36% en las quejas de los usuarios y deudas acumuladas que rondan el medio billón de pesos. Situaciones igualmente críticas se reportan en Emssanar (con un 54% más de quejas formales), Famisanar y Savia Salud. El reporte advierte que estas intervenciones, lejos de estabilizar la operación de estas empresas, parecen estar acelerando una crisis de flujo de recursos que afecta directamente el pago a proveedores médicos y pone en riesgo la continuidad de tratamientos vitales de alta complejidad para miles de colombianos.