EL INFORMANTE 24 | IMPACTO REGIONALEl desangre financiero de las EPS intervenidas (como Nueva EPS, Savia Salud y Coosalud) está arrastrando al abismo a quienes realmente atienden a los pacientes. En la región Caribe, y particularmente en Barranquilla, el impacto del retraso en el giro directo de los recursos tiene contra las cuerdas a las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS).El golpe es devastador para los operadores privados. Las clínicas de alta complejidad y las unidades especializadas en cuidado intensivo pediátrico están operando al límite, asumiendo los altísimos costos de nómina y tratamientos sin recibir los pagos correspondientes. A esta parálisis se suma la alerta roja en las redes de transporte asistencial y ambulancias, cuyos operadores denuncian carteras vencidas millonarias que amenazan con apagar los motores y frenar el traslado vital de pacientes en el departamento.Incluso la cadena logística está a punto de reventar: las empresas de dotaciones y suministros médicos enfrentan congelamientos en sus pagos, lo que pone en inminente riesgo el abastecimiento de insumos básicos para cirugías y urgencias en toda la red hospitalaria local.